La distracción del nuevo espejismo: El desembarco de Germán

Valeria se harta de la tibieza, de las excusas y de la angustia de estar a medias con Marcos. Entiende que esa zona gris lo único que hace es vaciarle el tanque de energía. Pero en lugar de frenar por completo y replegarse a su propia soledad sanadora para limpiar el sistema, su inconsciente busca una salida de emergencia: apagar un fuego con otro fuego.

Y es ahí, justo en medio de este desgaste con Marcos, donde la realidad le cruza un nuevo personaje.

A pocos días de haber decidido ponerle un punto final definitivo a las idas y vueltas con su compañero de oficina, Valeria asiste a un evento social vinculado al ámbito de sus proyectos profesionales. Entre colegas, charlas de networking y copas de vino, se cruza con Germán.

Germán es exactamente el opuesto complementario al caos de Marcos: impecable, de una elegancia sutil, con una presencia magnética que huele a perfume caro y una oratoria de seducción infalible. Apenas se acercan a hablar, Germán la lee con una precisión quirúrgica. No habla de problemas domésticos ni de exparejas empantanadas; la adula con elegancia, le dice exactamente lo que ella necesita escuchar, elogia su inteligencia, valida sus logros profesionales y la hace sentir única, deseada y visible en un momento en el que su autoestima vincular venía golpeada por el desgaste anterior.

Valeria, que venía de la sequía afectiva y del agobio con Marcos, siente que el terreno se le estremece. Los halagos de Germán funcionan como un bálsamo inmediato, un shock rápido de validación que le inyecta una adrenalina hermosa.

En su mente, la trampa empieza a tejerse sola: «Ves que sí hay tipos atentos, que sí hay hombres que te legan a valorar de verdad y te tratan como una reina desde el primer minuto».

Sin embargo, a nivel inconsciente, Valeria está haciendo un movimiento en falso: está saltando de un vínculo de disponibilidad ambigua a un espejismo de encanto superficial, enganchándose con el brillo exterior de alguien que le ofrece exactamente el reflejo que su ego herido necesitaba ver, antes de haberse tomado el tiempo real de sanar su propio centro.

¿Cómo sigue la historia de Valeria con Germán?

 

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Marcela Scaramuccia