La validación del espejismo (El costo de la anestesia)

Valeria decide que, por ahora, no está lista para destruir el oasis. Está demasiado agotada de las incertidumbres de sus vínculos anteriores como para tirar por la borda a alguien que, al menos en la superficie, la trata como una reina. Elige el trato tácito: ella le devuelve la imagen de «mujer trofeo» que él espera, y él mantiene el flujo constante de halagos, cenas impecables y atenciones que la hacen sentir visible.

El precio de la actuación La relación se estabiliza, pero Valeria empieza a vivir una vida desdoblada. Aprendió a guardar sus días grises, sus cansancios y sus dudas profundas en un cajón bien cerrado. Cada vez que siente ganas de expresar algo que no encaja en el personaje de «mujer perfecta», se muerde la lengua y lo reemplaza por una sonrisa elegante o un comentario inteligente sobre los logros de Germán.

La jaula de lujo Se vuelve una experta en actuar su propia felicidad. El problema es que la anestesia empieza a hacer efecto hacia adentro: su creatividad, su chispa y esa intuición aguda que siempre la guió comienzan a entumecerse. Ya no es ella quien habita el departamento minimalista, es una versión editada de sí misma.

La sensación de éxito externo es total —toda su red profesional la ve con el hombre «perfecto»—, pero por dentro, Valeria empieza a sentir un vacío creciente. El espejismo le da todo lo que pidió a nivel ego, pero le está cobrando una tasa de interés altísima: su autenticidad. La pregunta que flota en el aire es cuánto tiempo podrá sostener la máscara antes de que su propio cuerpo, cansado de la simulación, le pase la factura.

Conéctate conmigo desde mis redes sociales y/o accede a la Comunidad VIP en WhatsApp 

Marcela Scaramuccia